viernes, 30 de octubre de 2009

Casas astrales

La carta astral está dividida en doce casas que empiezan en el ascendente, indicado también como la casa número uno.

Las casas afines forman grupos de a tres que se denominan trígonos. Las casas tienen íntimas coincidencias según pertenezcan.

Primer trígono: Casas I, V y IX: la vida. Refieren a la vida personal, la familia y la espiritualidad.

Segundo trígono: Casas II, VI y X: la acción. Representan la vida material, el trabajo, la profesión y los éxitos. Revelan el pasado.

Tercer trígono: Casas III, VII y XI: las relaciones. Simbolizan las relaciones familiares, conyugales y alianzas comerciales. Inserción en el mundo social.

Cuarto trígono: Casas IV, VIII y XII: los fines. Interpretan a las realizaciones personales, la vida espiritual y el temor a la pérdida de la libertad. Herencias.

A su vez, cada casa tiene sus propios rasgos que la distinguen de las otras, que resaltan los aspectos primordiales del individuo. Se ordenan de acuerdo al Zodíaco, donde Aires es la casa 1, Tauro la 2 y así sucesivamente.

Casa Uno
La Casa Uno se corresponde con el primer signo zodiacal: Aries. Significa la vida en sí misma, el comienzo. Es la casa relacionada con la personalidad, el temperamento de la persona, la forma de mostrarse al mundo, tanto en el aspecto físico como en su carácter. Casa Uno también indica la forma de plantarse frente a los problemas.

La visita de un planeta a esta casa impulsa la natalidad y el instinto de conservación.

Esta casa revela lo más íntimo del ser humano, lo que no se puede ocultar ni a la mirada introspectiva propia, ni al juicio de los otros.

En este domicilio astral, el genio y la figura del individuo quedan expuestos con detalle, una inclinación que no sucede con las otras casas.

Casa Dos
Es la casa de los bienes materiales e indica la manera como se desenvuelve la persona para resguardar su patrimonio o la forma en que arriesga sus posesiones.

Representa las actividades que tienen por finalidad la producción de ganancias firmes, que otorguen la seguridad que el dinero simboliza para el nativo.

La acumulación de fortuna está fijada en este domicilio astral como el rasgo más importante.
Es la casa natural de Tauro, que le imprime su carácter dominante y laboriosidad. La posición de Saturno en esta casa puede transformar el deseo de progreso en avaricia y egoísmo.

Los placeres terrenales son propiciados por la visita de Júpiter y Venus, planetas hedonistas si los hay.

Casa Tres
La tercera casa expresa las relaciones que se establecen con la familia, los amigos y el entorno social.

Es el lugar de las comunicaciones, de la forma en que se instauran las redes afectivas, de cómo se derriban las barreras de la incomprensión.

La Casa Tres muestra el tipo de mentalidad del individuo, su educación y cultura, que le permiten crear lazos firmes con su medio.

Este domicilio astral se corresponde al signo de Géminis y es el lugar del intercambio de ideas y de la mente rápida.

Los viajes cortos están ubicados en esta zona, igual que todo lo relacionado con el lenguaje y los escritos. La facilidad de adaptación a situaciones nuevas, le abre las puertas cerradas.

Casa Cuatro
La cuarta casa representa el hogar paterno, la relación con los progenitores, el sentido del deber filial y la lealtad a los orígenes.

Indica también los cambios de residencia, el principio y el tránsito por la vida y las dificultades para cortar el cordón umbilical. Muestra a un individuo que prefiere la intimidad del hogar antes que la vida pública, un ser receptivo y sensible, respetuoso de la historia familiar.

La Casa Cuatro se corresponde con el cuarto signo del Zodíaco, Cáncer, que aporta su carácter melancólico e introvertido, con temor al futuro y una afinada intuición.

Es el domicilio de la reflexión profunda, las relaciones estables, el hogar cálido que está siempre esperando.

Casa Cinco
Representa la paternidad, la crianza y la relación con los hijos, la educación y los valores que trasmite a su descendencia.
Corresponde al signo de Leo y guarda las connotaciones propias que da la regencia del Sol.
La quinta casa refiere a la creatividad, a las ideas superadoras. También es domicilio de los placeres, de la vida activa, de los deportes y actividades recreativas.
Las relaciones amorosas y las ligazones afectivas se ubican en esta zona del Zodíaco, lo que indica la necesidad de captar el amor de los que los rodean. De igual forma, se marca la tendencia pedagógica, el sentido de lo lúdico y el cuidado del aspecto exterior, especialmente lo referido a la ropa. Grandes romances.

Casa Seis
Casa natural de Virgo y del planeta Mercurio, está dentro del trígono de la acción. Significa la acción en todas sus dimensiones: desde lo personal y cotidiano, hasta los planes comunitarios.

Representa el esmero en la alimentación, la vida sana y la disciplina férrea para todo lo que se propongan.

Domicilio original de las personas trabajadoras, sensatas, con un gran sentido del deber y con profundos sentimientos solidarios, siempre dispuestos a ponerse al servicio de los demás.

La acción marca comportamientos piadosos con todos los seres sobre la Tierra, valoración del trabajo de los colaboradores, amor por los animales domésticos. La autoridad y la disciplina son propias de esta zona.

Casa Siete
El hogar de las sociedades, ya sea de las comerciales, alianzas y convenios productivos, o del matrimonio, una sociedad que también necesita alianzas y contratos entre cónyuges.

La Casa Siete también es el domicilio de Libra, que aporta el sentido del equilibrio y la negociación. Estos atributos permiten manejar con diplomacia todos los asuntos de las distintas formas de asociación por las que se atraviesa en la vida.

Esta zona astral alberga a personas nobles y valientes, con actitudes extremas que van desde el pesimismo más negro, al optimismo más pueril. Agradables y seductores, un día se convierten en tercos y fastidiosos en cualquier momento, por razones desconocidas.

Casa Ocho
Pertenece al trígono de las finalidades, en este caso, de la finalidad póstuma. Es la casa de la muerte y del renacimiento en ciclo permanente.

Es el lugar de los cambios, de la evolución de la vida y de los sentimientos que acompañan las etapas de transformación del individuo.

Es el hogar del riesgo, de la destrucción de lo tradicional y la construcción de lo nuevo, de la atracción por lo desconocido, lo que está más allá del saber humano.

Se corresponde con Escorpio, que es el signo de la seducción y los apetitos sexuales, lo que aporta a los nativos de esta casa la capacidad de aceptar los opuestos de la existencia.

Se reconoce como zona de las herencias, del control de las finanzas familiares y empresariales.

Casa Nueve
Es la casa del pensamiento. El lugar de los ideales sublimes, la conciencia, las guías espirituales y las meditaciones filosóficas.

Significa también el desapego del entorno más cercano y la aspiración hacia horizontes más amplios, tanto físicos como mentales.

La correspondencia con Sagitario le aporta la inteligencia y necesidad de profundizar los conocimientos a través de una educación sistemática.

Los viajes largos y la residencia en el exterior se ubican en esta zona, de igual manera que el gusto por los idiomas y la capacidad de generar operaciones aduaneras.

Opuesta a la Casa Tres de las relaciones externas, la Casa Nueve indica la necesidad de ahondar en la psiquis propia y ajena.

Casa Diez
Esta es la casa de la proyección social y profesional. Esta zona trata de la vida pública, la imagen que se proyecta hacia el medio, la vocación y las realizaciones personales.

Todo lo referente a la vida social, la exposición en distintos lugares, está ubicado aquí. También, lo está la forma en que el individuo se desenvuelve en entornos hostiles y la disciplina severa que se impone para lograr los objetivos.

La décima casa del Zodíaco es el hogar de Capricornio, que le agrega la característica de sacrificar mucho de sí y de otros para satisfacer su ambición.

También es el lugar donde se ubica la relación más íntima, el trato con la madre y la forma en que conserva ese lazo a través de la vida.

Es la casa de los amigos y conocidos, los clubes, las fraternidades, los contactos diarios y superficiales, las simpatías de otras personas hacia el individuo, las protecciones, las esperanzas, los proyectos y planes, los beneficios económicos derivados de la profesión o trabajo.

Casa Once
Es la casa de la amistad. Coincidente con el signo de Acuario, esta undécima zona astral es el hogar de las relaciones amistosas, de la confraternidad y lealtad.

Es el lugar de la afinidad con personas ajenas a la familia, la posibilidad de elegir con quién compartir.

Las personas nativas en esta casa serán afectas a las tareas intelectuales, con un gran sentido de la estética y la moderación.

Sociables, abren sus casas y heladeras a la gente que quieren. Son proclives a asociarse a clubes o fomentar actividades humanitarias.

La Casa Once es también el sitio de los proyectos y planes referidos a la profesión, las satisfacciones conseguidas y las dificultades que deberán sortearse para conseguir el éxito.

Casa Doce
Es la casa de la intimidad, la casa natural de Piscis y Neptuno. Refiere a la vida interior, a la fusión del yo con el cosmos, con la inmensidad.

La última zona astral está dentro del cuarto trígono, el de las finalidades. En este caso, de la espiritualidad y el sacrificio.

Las personas nativas en esta banda del Zodíaco estarán inclinadas al servicio humanitario, a la vida mística o de renunciamiento. Son alegres e intuitivas, influenciables y pacíficas.

Una característica de esta casa es que es el refugio de los vicios y las tentaciones malsanas, la delincuencia o las enfermedades crónicas.

A estas facetas negativas, se contrapone la bondad y la capacidad de entrega que tienen los huéspedes de la misma.

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